Una bodega nacida del compromiso

Reyno de Artajona es el resultado de una decisión compartida.

Cuando la bodega se quedó sin salida para su vino, un grupo de viticultores del pueblo decidió apostar por seguir, por no cerrar una historia que llevaba décadas formando parte de Artajona.

Este proyecto nace de la voluntad de mantener viva la bodega, de cuidar un patrimonio común y de darle continuidad a una tradición que define al pueblo.

Seguir adelante también es una forma de tradición: cuidar lo que otros empezaron.

  • 1939 · Nace la bodega

    Se crea la bodega de Artajona, fruto del esfuerzo colectivo de los viticultores del pueblo.

  • 1964 · Consolidación

    Última gran ampliación tras décadas de intensa actividad vitivinícola en la zona.

  • 1995 · Punto de inflexión

    La reducción del viñedo obliga a detener la elaboración y replantear el futuro del proyecto.

  • 1998 · Renovación

    Replantación del viñedo y modernización de las instalaciones.

  • 2020 · Nueva etapa

    La bodega apuesta por comercializar sus vinos con identidad propia.

EL ORIGEN

Un pueblo con historia

Artajona fue durante siglos un enclave clave de la Navarra medieval. Su cerco amurallado, su iglesia-fortaleza y su pasado como pequeño reino hablan de una tierra con carácter propio.

El vino forma parte de esa historia desde hace siglos, ligado al carácter y a la vida del pueblo.

LAS PERSONAS

Una bodega del pueblo

Hoy, Reyno de Artajona está formada por 28 viticultores que trabajan juntos para que la bodega siga siendo un activo para el pueblo.

Un proyecto colectivo, con generaciones distintas, que entiende el vino como cultura, paisaje y futuro.

NUEVA ETAPA

Mirar al futuro sin olvidar de dónde venimos

Tras años elaborando para terceros, la bodega inicia una nueva etapa apostando por sus propias marcas y por abrirse al exterior.

Una forma de dar valor al trabajo realizado durante décadas y de llevar el nombre de Artajona más allá del pueblo.